10.3.23

TEMA 4: LA FUNCIÓN DE NUTRICIÓN: LA DIGESTIÓN Y RESPIRACIÓN

La función de nutrición consiste coger los nutrientes necesarios para sobrevivir.

La función de Nutrición la realiza el aparato digestivo, aparato respiratorio, aparato circulatorio y aparato excretor.

APARATO DIGESTIVO

Es el encargado de realizar el proceso digestivo, consiste en:

El tubo digestivo va desde la boca al ano.
El proceso de la digestión comienza en la boca, donde los dientes se encargan de triturar los alimentos y mezclarlos con la saliva para formar el bolo alimenticio, que baja al estómago, a través del esófago.
Una vez en el estómago, los alimentos son triturados, disueltos y parcialmente digeridos hasta dejar una solución de ácido clorhídrico, enzimas y partículas de los alimentos llamada quimo.
La disolución del alimento en el estómago, que tiene un litro y medio de capacidad, se produce con la ayuda de los movimientos musculares que agitan el bolo alimenticio y además lo mezclan con los jugos gástricos. 
El quimo continúa bajando por el intestino delgado, siete metros de tubo digestivo muy replegado en sí mismo. La primera parte del intestino, el duodeno, sirve para mezclar de nuevo el quimo con los jugos procedentes del páncreas y la bilis.
Finalmente, el quimo, cada vez más diluido, alcanza el intestino grueso. Los alimentos no digeridos terminan en el recto donde son expulsados por el ano.

APARATO RESPIRATORIO

La respiración es un proceso físico mediante el cual un organismo realiza un intercambio de gases con el medio ambiente. El objetivo es introducir oxígeno llegan hasta las células, las cuales, desempeñarán sus funciones metabólicas. Una vez realizadas, éstas células producirán expulsan otro gas, el dióxido de carbono, el cual será expulsado hacia el medio exterior.
En el caso de la respiración humana, ésta se divide en dos fases principales: 
- la inspiración o inhalación, que supone la entrada de oxígeno hacia los pulmones, 
la espiración o exhalación, que supone la expulsión del dióxido de carbono. 
Estas dos fases son posibles gracias a los músculos que se contraen y se relajan.
La frecuencia respiratoria de los seres humanos varía en función de la edad y de las características físicas de la persona. Ejemplo: una persona adulta con un estado de salud normal, inspira y expira entre 10 y 16 veces por minuto, mientras que en el caso de los niños su frecuencia respiratoria es mayor, de entre 15 y 20 veces por minuto. 
Como curiosidad, los recién nacidos y personas que practican deporte con frecuencia pueden llegar a respirar casi 60 veces por minuto.

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